Normalmente, es un reto realmente difícil y complicado hacer estimaciones sobre las perspectivas de la evolución de mercados, y más si tenemos en cuenta lo acontecido en 2020, que sin duda, dependerá del éxito de la positiva evolución de la vacunación de la población mundial, y consiguientemente de la erradicación de la pandemia provocada por el coronavirus. Volviendo la vista atrás, nadie que hiciera previsiones a estas alturas del año pasado habría acertado, pues hay situaciones, como hemos comprobado, que cambian todo. Pero, todos los escenarios generan oportunidades, como hemos visto este año; basta fijarse en la evolución de las empresas tecnológicas a partir de abril o de las empresas ligadas al ciclo desde noviembre.

Si tuviéramos que aventurarnos a predecir lo que nos espera en 2021, diríamos que nos vendrá marcado por la conjunción de menores riesgos e incertidumbres debido al inicio de la vacunación e inmunidad de la población, y también por dejar atrás, al fin, 4 años de incertidumbre y perplejidad con el Brexit, así como también, dejar claro quién va a presidir los EE.UU los próximos cuatro años. Si a todo ello, le sumamos la liquidez ilimitada de los Bancos Centrales y las medidas de estímulo económico de los gobiernos, junto a la recuperación progresiva de la economía y de los resultados empresariales, el panorama es obviamente mucho más alentador que el del 2020.

Pero es que, además, vemos tres catalizadores muy claros y esperanzadores que pueden impulsar de manera muy importante a las empresas en las que estamos invertidos y la economía global:

  • En primer lugar la creciente demografía y la implosión de la clase media en el mundo, sobre todo en los países emergentes.
  • En segundo lugar, la continuidad de los enormes estímulos monetarios de los bancos centrales, y económicos y fiscales de los gobiernos, ya mencionados, junto con inyecciones de dinero en cantidades jamás vistas a tipos de interés extremadamente bajos.
  • Y finalmente, los avances tecnológicos y la innovación en diversos sectores.

Cualquiera de ellos, por si solo, hubieran significado una revolución y un cambio muy importante para la economía y la sociedad. Pero resulta que son muchos y de enorme importancia, concentrados todos ellos en los últimos años: el 5G; IOT (internet de las cosas); la digitalización de las empresas; las energías alternativas en el transporte y movilidad: eléctrica e hidrógeno; los vehículos autónomos; la IA (inteligencia artificial) y el estallido de las energías verdes. En todos estos sectores estamos invirtiendo a medida que se nos presentan oportunidades en compañías concretas. Estos tres catalizadores son mucho mayores que las implosiones de otros ciclos expansivos económicos que se hayan podido dar en el pasado.