Las perspectivas siguen estando sujetas a muchas incertidumbres desde que se desencadeno la crisis sanitaria mundial. El coronavirus seguirá marcando nuestras vidas y la economía mundial hasta que una vacuna y / o un fármaco eficaz del tratamiento este ampliamente disponible.

El repunte de la actividad económica mundial en el 3º trimestre de 2020 es principalmente técnico y está impulsado por tres factores principales: la reapertura de las economías a nivel mundial; el impulso de la demanda comprimida que se acumuló durante el confinamiento de los países; y la ayuda financiera sin precedentes proporcionada por muchos gobiernos para apoyar la actividad empresarial y los ingresos de los hogares. En este sentido, la recuperación de la economía mundial se refleja en los siguientes datos: el PMI manufacturero mundial ganó 1,6 puntos en agosto, llegando a un nivel bastante digno y por encima de la frontera de 50 que significa expansión (53,6). Incluso el desempleo estadounidense se está reduciendo más rápidamente de lo esperado y ya ha caído por debajo del 10%.

Pero no se pueden lanzar campanas al vuelo, ya que las economías siguen necesitando importantes ayudas fiscales. Mientras EE.UU no ha logrado todavía alcanzar un acuerdo sobre un nuevo paquete de ayudas, otros países sí lo han hecho. Destacan los de Alemania y Francia, cercanos al 4% del PIB y con aproximadamente un tercio de las ayudas en políticas de sostenibilidad. Esta recuperación lógicamente no será coordinada y general en el mundo, y las consecuencias de la crisis están siendo muy desiguales por países y sectores, lo que llevará consigo diferentes velocidades. Por ello, la recuperación económica dependerá de la situación económica de cada región, los efectos de la pandemia y las consecuencias de posibles rebrotes del virus, la reapertura de sus economías, y sobre todo de la capacidad de respuesta de los diferentes gobiernos a la crisis sanitaria y económica.